Huella Fría · Expediente N.º 01Última vendimia

Audios

Grabaciones hechas con un celular. El texto es el mismo de las transcripciones impresas.

Audio 1

Josefina, para los investigadores

Lunes 16 de marzo, 08:30 · su casa
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Esto es para ustedes. Les cuento mi sábado, para que tengan todo.

A las siete hice el remontaje de las cubas tres y cinco. Densidad y temperatura, lo normal. Después estuve en el laboratorio hasta el almuerzo.

Almorzamos a la una: mi papá, Carmen, Luc, mi hermano y yo. Cristóbal y yo discutimos. Por lo de siempre: la viña, la herencia, que yo me quedé con todo. Como a las cuatro llegó don Raúl a gritarle a mi papá en el deslinde, por el agua. Mi hermano se quedó enojado en su pieza y se fue como a las siete y media.

A las seis menos cuarto hice el otro remontaje, cubas dos y cuatro.

Como a las ocho y media me fui a la caseta de la romana a esperar el último camión de Carménère, del cuartel nueve. Llegó tarde, a las nueve menos cuarto. Lo pesé, descargamos los bins en el acopio y lo volví a pesar vacío. El camión se fue como a las nueve y cinco. Don Héctor me vio todo el rato; la romana está al lado de la portería.

Después me fui a mi casa a arreglarme. Era la despedida de soltera de la Coni, en Santa Cruz. Salí a las veinte para las diez. Volví a las dos y veinte, en radiotaxi. Tengo la boleta.

El domingo me despertó Carmen. Gritando.

Yo esa noche… No importa. No tiene que ver.

Mi papá no se equivocaba con la sala de cubas. Nunca. Él me enseñó a no entrar sin mirar primero la luz de la alarma.

Les mando todas las grabaciones. Las hice con el celular, como pude. Escúchenlas con calma. Yo ya no puedo.

Audio 2

Conversación con Carmen Lagos

Domingo 15 de marzo, 20:10 · terraza de la casa patronal
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Josefina: Carmen, necesito que me cuentes el sábado en la noche. Desde que terminó el almuerzo.

Carmen: Después de la pelea con Raúl, tu papá salió con Martín a ver el cuartel nueve. Volvió a las ocho y media, más o menos. Se sacó las botas y nos sentamos en la terraza con una copa. Estuvimos ahí los dos hasta que llegó Luc, a las nueve menos cuarto. Lo sé porque Luc pidió disculpas por llegar tarde y yo miré la hora.

Josefina: ¿Y la cena?

Carmen: A las nueve. Tu papá, Luc y yo. Martín nunca come con nosotros. Como a las nueve y cuarto a tu papá le llegó un mensaje tuyo. Lo leyó y dijo: "La Jose se va a la despedida de la Coni, yo le hago la ronda".

Yo le dije que no. Que estaba cansado, que el doctor… que le pidiera a Martín. Me dijo que no, que a Martín le había tocado el viernes y que era cosa de cinco minutos. Luc se ofreció a acompañarlo. Tu papá se rió y le dijo que esa sala la conocía desde antes de que él naciera.

Si yo hubiera insistido…

Josefina: ¿Y después?

Carmen: Luc se fue a la casa de huéspedes como a las diez. Yo me acosté a las diez y media. Tu papá se quedó viendo las noticias. Él hacía las rondas puntual, a las once. Yo no lo sentí salir.

Josefina: Carmen, ¿por qué subieron el seguro de vida en diciembre?

Carmen: Eso lo decidimos tu papá y yo.

Josefina: Te estoy preguntando por qué. Y hoy mismo le preguntaste a Andrés por la póliza.

Carmen: Le pregunté porque alguien en esta casa tiene que pensar en lo práctico, Josefina. Tú no vas a tener cabeza para eso.

Tu papá tenía sus razones. Me pidió que no les dijera nada a ustedes hasta después de la vendimia. Y yo cumplo lo que prometo.

Josefina: Mi papá está muerto.

Carmen: Ya lo sé. Te voy a pasar unos papeles. Léelos tú. Yo no soy quién para contarlo.

Audio 3

Conversación con Luc Moreau

Domingo 15 de marzo, 21:00 · casa de huéspedes
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Josefina: Luc, ¿qué hiciste el sábado en la tarde?

Luc: Después del almuerzo dormí siesta, como un buen chileno, ¿cachai? Perdón. A las ocho y media fui a la sala de cubas a sacar las muestras de la noche. Cubas uno a cinco, como siempre. Me demoré diez minutos. Firmé la bitácora a las ocho y cuarenta.

Josefina: ¿Todo normal en la sala?

Luc: Todo normal. El extractor hacía su ruido horrible, como siempre; ahí adentro uno no se escucha ni pensar. La cuba cuatro estaba muy activa. Una fermentación preciosa.

Josefina: ¿Y después?

Luc: Me fui caminando a la casa patronal, por atrás de la bodega de barricas. Ya estaba oscuro. En el camino vi una linterna, lejos, del lado de las oficinas. No sé quién era. Aquí todos andan con linterna, ¿cachai? Llegué a la casa a las nueve menos cuarto. Carmen me retó por llegar tarde.

Josefina: ¿Qué pasó en la cena?

Luc: Tomás estaba contento. Le llegó tu mensaje y dijo que iba a hacer tu ronda. Yo me ofrecí a acompañarlo. Me dijo que no, que él conocía esa sala desde antes de que yo naciera. Era verdad.

Josefina: Luc, ¿sabías que mi papá no te iba a renovar el contrato?

Luc: ¿El contrato? No… no, no sabía nada. Tomás nunca me dijo nada. Yo pensaba volver el próximo año, como siempre.

Josefina: ¿Seguro?

Luc: Josefina, por favor. Seis vendimias aquí. Tu papá era como… como un tío para mí. Un tío chileno, gritón. No me hagas esto.

Audio 4

Conversación con Raúl Cifuentes

Lunes 16 de marzo, 09:15 · fundo vecino, junto al huerto de cerezos
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Josefina: Don Raúl, usted le mandó un audio a mi papá el sábado. "Esto no se va a quedar así".

Raúl: Sí, mijita, y no me arrepiento de lo que dije. Su papá me tenía cerrada la compuerta del canal hace dos meses. El agua es de todos los regantes, no de él. Le dije que iba a ir a la justicia y fui. Hoy mismo mi abogado presenta la demanda en Santa Cruz. Eso es "no se va a quedar así". Con papeles, como la gente.

Josefina: ¿Dónde estuvo el sábado en la noche?

Raúl: En las carreras de la cancha de Los Corcolenes, desde las seis hasta pasadas las nueve y media. Gané la última con la Chascona. Pregúntele a cualquiera: había más de cien personas. Mi sobrina subió fotos al grupo de la familia.

Josefina: Usted quería comprar la viña.

Raúl: Porque su papá no la iba a poder sostener, y usted lo sabe. Pero yo no compro a la mala, señorita. Yo pago.

Raúl: Y ya que estamos, le voy a decir algo que nadie en esa casa quiso escuchar. La temporada pasada, en plena vendimia, yo veía camiones de su viña saliendo de madrugada por el camino de atrás, el que pasa por mis cerezos. Cargados con bins de uva. Se lo dije a su papá. Me contestó que ya le habían explicado: que eran bins vacíos. ¡Bins vacíos! Yo sé distinguir un camión cargado de uno vacío, mijita. Llevo cuarenta años en el campo.

Josefina: ¿Por qué no me lo dijo antes?

Raúl: Porque a mí en esa casa nadie me escucha. Su papá era terco como una mula, pero era derecho. Lo siento de verdad.

Audio 5

Conversación con Cristóbal Arrieta

Lunes 16 de marzo, 11:00 · living de la casa patronal
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Josefina: ¿A qué hora te fuiste el sábado?

Cristóbal: Como a las siete y media. Ya sabís por qué.

Josefina: ¿Adónde fuiste?

Cristóbal: A Santiago po. A mi depa. ¿Dónde más?

Josefina: ¿Paraste en alguna parte?

Cristóbal: Eché bencina en Rancagua, en la carretera. ¿Qué es esto, Jose? ¿Un interrogatorio? ¿Me estái acusando?

Josefina: Te estoy preguntando.

Cristóbal: Mira, tengo la boleta, ¿ya? Y el TAG. Te los mando y listo.

Josefina: ¿Le pediste plata al papá esta semana?

Cristóbal: No. No, no le pedí nada.

Josefina: Cristóbal.

Cristóbal: ¡No le pedí nada! ¿Por qué todos en esta familia creen que yo vivo pidiendo plata?

Josefina: ¿Y el mensaje que me mandaste?

Cristóbal: Era una talla, Jose. Una talla de mal gusto, ya sé. Estaba enojado. No me vengái con eso ahora.

Cristóbal: Ni siquiera tengo llave de nada en este fundo. Mi papá nunca me pasó ni la de la portería. ¿Sabís lo que es eso? Que tu propio papá no te pase ni una llave. Y ahora ya no me la va a pasar nunca.

Audio 6

Conversación con Martín Ossandón

Domingo 15 de marzo, 19:30 · oficina de administración
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Josefina: Martín, cuéntame el sábado.

Martín: Después del almuerzo estuve con don Tomás en el cuartel nueve. Quería ver cómo venía el Carménère, si lo terminábamos de cosechar el lunes. Estuvimos hasta las ocho y cuarto, más o menos. Él se fue a la casa y yo me fui a la bodega de insumos, a ordenar las cajas y los bins. Después me fui a mi casa. Solo, como siempre.

Josefina: ¿No fuiste a la cena?

Martín: No, Jose. A mí no me invitan a las cenas. Yo no soy de la familia. No lo digo con rabia, ¿ah? Así es no más.

Josefina: ¿Y en la mañana?

Martín: Llegué a la sala de cubas a las seis y media, como todas las mañanas, a dejar listas las bombas para tu remontaje. Saqué la llave y… no giraba. O yo no le atinaba. Me tiritaban las manos, no sé por qué. Como si supiera. Le di y le di, y nada. Fui a buscar la barreta y la forcé. Y ahí estaba él. En el suelo, al lado de la puerta.

Martín: Yo no entiendo qué hacía él ahí, Jose. ¿Por qué entró él? Si esa noche te tocaba a ti… Corrí al tablero a prender el extractor, porque si no, no se podía entrar. Volví corriendo, lo saqué al patio, le hice masaje, todo lo que nos enseñaron en el curso. Nada. Ahí llamé al 133. Después fui a buscar a don Héctor.

Josefina: ¿Y en el tablero, qué hiciste?

Martín: Prendí el extractor, no más. No me acuerdo de nada más, Jose. Estaba como loco.

Martín: Quince años, Jose. Quince años trabajando con él. Mi papá trabajó cuarenta con tu abuelo. Don Tomás era como un papá para mí. Me ayudó con todo. Ahora que estoy terminando mi casa en Santa Cruz, fue el primero en decirme que me iba a regalar un parrón para el patio. Perdóname. No puedo seguir.

Audio 7

Conversación con don Héctor Muñoz, guardia

Domingo 15 de marzo, 17:40 · portería
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Josefina: Don Héctor, cuénteme lo que vio anoche.

Héctor: Ya, señorita. Recibí el turno a las siete. Don Cristóbal salió como a las siete y media, harto apurado; ni me saludó, pero eso no es novedad. Perdón.

Don Luc pasó para la bodega con su maletín como a las ocho y media. Después vi una linterna en la sala de cubas, como a las nueve menos cuarto. Pensé que era él todavía.

Al tiro llegó el camión con la uva y usted lo recibió en la romana. Usted estuvo ahí todo el rato, hasta que se fue el camión, como a las nueve y cinco. Yo la estaba mirando porque andaba sin chaleco y hacía frío.

A las once y dos pasó don Tomás para la bodega con su linterna. Lo anoté porque me extrañó, porque el sábado le tocaba a usted. Pero don Tomás era así, se mandaba solo.

En la mañana, a las seis y media, sentí ruido de fierros por el lado de la sala de cubas. Pensé que era don Martín empezando temprano. Y como a las siete menos cuarto llegó corriendo a decirme. Me dijo que se le había trabado la llave y que había tenido que romper la puerta. Estaba blanco, señorita. Blanco.

Audio 8

Nota de voz de Raúl a Tomás

Sábado 14 de marzo, 16:40 · nota de voz por chat
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Tomás. Ya te lo dije de frente y te lo repito por aquí, pa' que quede grabado. Si no querís entender por las buenas, va a ser por las malas. Esto no se va a quedar así. Te lo juro por mi madre.